Torre dels Enagistes
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Descripción

Situación

Manacor se localiza en la zona oriental de la isla de Mallorca. Con un litoral de 27 Km. y una extensión de 260,22 Km. cuadrados, es el segundo término más grande de Mallorca. En el interior se localizan la ciudad de Manacor, Son Macià y Son Negre, y en la costa Porto Cristo y s’Illot, y las urbanizaciones de Cala Murada, Cales de Mallorca, s’Estany d’en Mas, Cala Mendia, Cala Anguila y Cala Morlanda.

Territorio

Manacor se localiza en la zona oriental de la isla de Mallorca con una superficie de 260,22 km2.

Limita al sur con Felanitx, al poniente con Vilafranca de Bonany, al noroeste con Petra y al nordeste con Sant Llorenç des Cardassar.

En el levante encontramos el litoral cuya longitud aproximada es de 27 Km.

Relieve

El relieve es poco pronunciado con una altura media de unos 125 m y compuesto por tres áreas muy diferenciadas entre sí:
La zona del Pla, donde se encuentra el principal núcleo urbano, se caracteriza por su llanura tan sólo interrumpida por el Vall de la Nou, en cuyas tierras calcáreas de color oscuro – rojizo se han alternado, tradicionalmente, los cultivos de cereales con huerto y viñas.

El sector de la Serra de Llevant se caracteriza por un relieve suave ya que sus suelos están escasamente desarrollados debido a los factores climáticos (escasez de precipitaciones, riadas …), a los geomorfológicos, a los de origen antropológico (cultura del fuego), etc. Comprende en el nordeste al macizo de Calicant, en el centro al altiplano y en el sudoeste a los cerros de Llodrà y la Mola des Fangar.

La Marina consiste en una plataforma de 4 km de ancho, aproximadamente, inclinada hacia el mar y compuesta por molasas (piedra arenisca blanca). La combinación de estos terrenos calcáreos y de los agentes atmosféricos ha favorecido la aparición de diversas formas de erosión cárstica, originando numerosas cuevas, simas, hondonadas y deslizamientos.
Son numerosas las cavidades naturales existentes, con predominio de cuevas, entre las cuales destacan por su singular belleza las de Drach, las de Hams y el conjunto de las cuevas del Pirata.

Un ancho abanico de calas embellece la costa de Manacor: Cala Moreia, Cala Morlanda, Cala Petita, Porto Cristo, Cala Anguila, Cala Mendia, s’Estany d’en Mas, Cala Falcó, Cala Varques, Cala Sequer, Cala Magraner, Cala Virgili, Cala Bota, Cala Antena, Cala Domingos y Cala Murada.

Los torrentes constituyen la base hidrológica del municipio. En el torrente de na Borges, con una superficie de 338 km2 de cuenca hidrográfica, afluyen los torrentes de Son Caules, el de Conies y el de Son Cifre, y desemboca en la bahía de Alcudia. El resto nace en los montes interiores, atraviesa la Marina y desemboca en la costa.

Clima

El clima es típicamente mediterráneo, templado y con estacionamiento térmico.

Las zonas montañosas e interiores son secas y sub-húmedas, mientras que la marina es semiárida.

La temperatura media anual es de 16º – 17º C.

Vegetación

La vegetación muestra las comunidades vegetales propias de Mallorca y la superficie forestal representa poco más del 20 %. El acebuche y el palmito del monte bajo se extienden por la Marina, con especies como la estepa joana (Hypericum balearicum), el lentisco (lentiscus), el heno (fenum), el romero (ros maris) y el brezo. El pinar se desarrolla en la zona montañosa y el encinar es prácticamente inexistente.

En la costa encontramos, entre otros, el hinojo marino y la aulaga, mientras que en las playas el cardo marino ha casi desaparecido. Son frecuentes el tamarindo y el cañaveral en las zonas más húmedas.

La zona de cultivo supone el 74 % de la superficie, estando el paisaje agrícola muy determinado por la presencia de almendros, cereales e higueras y, en menor instancia, por algarrobos y viña. El cultivo de hortaliza se centra en el melón, el pimiento y la lechuga.

Historia

Los primeros indicios de presencia humana en los territorios que hoy en día ocupa el término municipal de Manacor se remontan a la época pretalayótica (2000-1200 a.C.), aunque la llegada del hombre a Mallorca se sitúa en el quinto milenio a.C., aproximadamente. De este período destacan las cuevas artificiales como lugar de enterramiento (cova de s’Homonet en Son Ribot, Mitjà de ses Beies en Sa Sínia Nova, etc.), y las navetes, construcciones aisladas o agrupadas en poblados, utilizadas como habitáculos (sa Marineta, s’Hospitalet Vell, etc.)

Patrimoni a Manacor
Patrimoni a Manacor
Patrimoni a Manacor

Los primeros indicios de presencia humana en los territorios que hoy en día ocupa el término municipal de Manacor se remontan a la época pretalayótica (2000-1200 a.C.), aunque la llegada del hombre a Mallorca se sitúa en el quinto milenio a.C., aproximadamente. De este período destacan las cuevas artificiales como lugar de enterramiento (cova de s’Homonet en Son Ribot, Mitjà de ses Beies en Sa Sínia Nova, etc.), y las navetes, construcciones aisladas o agrupadas en poblados, utilizadas como habitáculos (sa Marineta, s’Hospitalet Vell, etc.)

Sobre el año 1400 a.C., se produjo un cambio estructural en la prehistoria mallorquina y nació la cultura talayótica, caracterizada por su arquitectura. En este periodo surgen los talayots, grandes torres construidas a base de enormes piedras, de los cuales hay grandes vestigios por todo el término. Los poblados talayóticos más destacado son los de s´Hospitalet Vell, es Boc i Bellver, así como las construcciones de Bendrís, Son Sureda y Sa Gruta, entre otras.

La presencia griega en el Mediterráneo Occidental y la fundación de Ebusus en el año 654 a.C. como colonia Púnica trajeron consigo grandes cambios para la población talayótica, a partir de entonces inmersa en el llamado “mundo de las colonizaciones”. Los contactos con las culturas clásicas introdujeron nuevas formas de vida así como creencias. En el año 123 a.C., Quintus Caecilius Metellus conquistó Mallorca, empezando un irreversible proceso de romanización.

En Manacor, son numerosos los objetos romanos encontrados en el fondo marino de Porto Cristo, aunque la mayor abundancia de datos correspondientes al Bajo Imperio se encuentra en Manacor. Las basílicas de sa Carrotja y de Son Peretó evidencian la existencia de comunidades cristianas bien consolidadas.

Durante los siglos VIII y IX, las principales potencias mediterráneas, Bizancio, el Islam y el reino Carolingio, parecen haberse olvidado de las Islas Baleares, efectuándose sólo alguna que otra incursión islámica contra las islas, las cuales terminan en el año 902 con la rendición catalana al Emirato de Córdoba.

Las diferentes etapas islámicas se prolongaron hasta el 1229, año de la conquista catalana de Mallorca. El mundo islámico en Manacor se plasma en las comunidades campesinas de entonces, dispersas en alquerías y rafals. De esta época se han encontrado solamente fragmentos de cerámica, y también se conservan algunos topónimos que podrían tener un origen árabe o bereber.

El origen de la ciudad de Manacor se remonta a épocas anteriores a la dominación islámica, como lo demuestran los restos encontrados en los alrededores de la iglesia parroquial actual.

Ya en el año 1300, Jaume II concedió el estatuto de villa a Manacor, que contaba en esos momentos con una población de cierta relevancia y con una parroquia datada en el año 1236, cuya existencia queda probada en los distintos documentos encontrados. De los inicios urbanísticos se han conservado la Torre del Palau y la fortificación de algunas casas rurales como la Torre de ses Puntes y la Torre dels Enagistes. De la época medieval hay que considerar el papel relevante de Manacor en los conflictos sociales con el protagonismo de un personaje destacado, Simó Tort.

En cuanto a la evolución urbana y social, los hechos más notables fueron la fundación del convento de Sant Vicenç Ferrer por la Orden de los Predicadores en el año 1576, iniciándose, al mismo tiempo, la construcción de la iglesia barroca y el nacimiento de la barriada de Fartàritx, donde se concentran los molinos de viento que marcan la fisonomía de esta zona de la ciudad. A principios del siglo siguiente, la mencionada orden comenzó el claustro. Con la desamortización del año 1835, los bienes de la orden pasaron a manos del estado, destinándose las dependencias del claustro a servicios municipales y a juzgado.

Hasta el siglo XIX la economía de Manacor se basaba en la agricultura, cultivos de cereales, viña y ganado ovino, aunque también los sectores del textil, de la alimentación y de la alfarería tenían cierta importancia.

El siglo XIX marcó el inicio de la transformación que convirtió a Manacor en lo que es hoy. Aumentan las actividades industriales dedicadas a la elaboración de productos agrícolas, apareciendo los molinos de viento y una fábrica de aguardiente. Desde la segunda mitad del siglo, la fabricación de muebles fue una de las bases de la economía, continuando también las alfarerías y la elaboración de licores y vinos.

En 1879 se inauguró la línea de ferrocarril Inca – Manacor y en 1902 se fundó la primera fábrica de perlas artificiales, convirtiéndose con ello en el centro comercial e industrial del levante mallorquín. Desde 1912, Manacor posee el título de ciudad.

El desarrollo de la actividad económica modificó no sólo las costumbres de la ciudad, sino también originó un fuerte impacto urbanístico, iniciado a finales del siglo pasado con la construcción de la nueva iglesia parroquial Nostra Senyora dels Dolors, ubicada sobre los cimientos de las iglesias anteriores, de las cuales la más antigua está documentada en el año 1232 y posiblemente erigida sobre una mezquita árabe (hallazgo de una inscripción funeraria expuesta en el Museo Diocesano de Palma). El campanario, su elemento más emblemático, se encuentra hoy en obras. También se edificaron algunos de los caserones de las calles Nou, Major, Pius XII, Bosch, etc. Al mismo tiempo, se expandieron y consolidaron las barriadas históricas de Fartàritx y es Barracar y se crearon nuevas urbanizaciones alrededor de la estación del ferrocarril y de na Camel·la. En los años 60 se le suma el turismo con la consiguiente construcción de hoteles y de urbanizaciones. En la actualidad, el crecimiento urbanístico más destacado se concentra en las nuevas áreas de los centros escolares y en los ensanches de los paseos del Port, de Fartàritx y del Ferrocarril.

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